domingo, febrero 07, 2010

Disculpe...

_



Fuí yo quien gritó: ¡Trece!

Y con aquello, señor Del Río, la espera comenzó para hacerse poema.
Acepte mis disculpas, porfavor...
Pero mientras usted celebraba su vigésimo tercer cumpleaños, yo sólo comenzaba a respirar, entre lágrimas y chillidos dados por el primer bofetón.

Es difícil nacer en el Décimo tercer... Pero es mejor que no abrir los ojos nunca.
¿No es así amigo?



_

0 comentarios: